El USDA Encuentra Fuerte Sufrimiento en Monos de Johns Hopkins

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Actualización: 22 de diciembre de 2021

Tras reportes esta semana sobre la investigación que iniciaron los Institutos Nacionales de Salud al Centro Nacional de Investigación de Primates de Washington (WaNPRC) en la Universidad de Washington, por aparentemente no mantener a los monos libres de enfermedades, PETA le pidió a la Universidad Johns Hopkins (JHU) que deje de comprar y utilizar monos del WaNPRC. Además, le pedimos a JHU que se retractara de cualquier artículo publicado basado en la experimentación en la que se hayan utilizado monos potencialmente infectados.

Experimentadores de JHU utilizan macacos cola de cerdo obtenidos de WaNPRC. Estos monos podrían portar virus que hacen que los resultados de los experimentos realizados en ellos sean inservibles. Las infecciones no intencionales también amenazan la salud y seguridad públicas, despilfarran millones de dólares de contribuyentes y causan un inmenso sufrimiento animal.

Toma acción a continuación para instar a JHU a que deje de atormentar monos y otros animales –incluyendo las sensibles lechuzas utilizadas en los horribles experimentos cerebrales de Shreesh Mysore– en sus laboratorios.


Actualización: 15 de marzo de 2021

A principios de este mes, en respuesta a nuestra solicitud de acceso a registros públicos, PETA recibió documentos del Departamento de Agricultura de Maryland que afirman que la Universidad Johns Hopkins (JHU) compró 31 macacos Rhesus en enero de 2018 al infame Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin (Wisconsin National Primate Research Center WNPRC) financiado por contribuyentes. Estos animales pasaron de un infierno (WNPRC) a otro (JHU), donde inspectores del Departamento de Agricultura de EE.UU. han documentado violaciones reiteradas a la Ley federal de Bienestar Animal.

Una investigación encubierta de PETA de seis meses de duración dentro del WNPRC reveló sufrimiento y negligencia generalizados. Alrededor de 2.000 monos (animales muy inteligentes) están dentro del WNPRC, y algunos se han vuelto locos por el confinamiento extremo y casi constante a largo plazo –más de dos décadas para algunos–, privados de la oportunidad de satisfacer sus necesidades más básicas. Un trabajador dijo que algunos de los monos no pueden ser albergados junto a otros "porque se comportan como idiotas" en las malas y altamente estresantes condiciones en las que deben vivir, padeciendo laceraciones profundas y dolorosas, daños tan graves en los dedos de las manos que requerían amputación, y otras heridas por los ataques entre ellos. Otros se automutilaban o caminaban de un lado al otro y en círculos sin fin, un método muy conocido y disfuncional de hacer frente a su angustia mental. Algunos se arrancaban su pelo hasta casi perderlo todo. Muchos tenían diarrea crónica que duraba meses o incluso años. A Cornelius, un mono que ha estado en el WNPRC durante una década y que generalmente tenían aislado, se lo solía encontrar encorvado o con su cabeza presionada contra los barrotes de la jaula. Como dijo un supervisor, el personal "no debería decir" que los monos "se veían deprimidos" pero admitió que sí lo están.

Pídele a JHU que deje de atormentar a los monos y otros animales (incluidas las sensibles lechuzas usadas en los horrorosos experimentos de Shreesh Mysore) en sus laboratorios.


Publicación original

PETA ha obtenido fotos condenatorias de las inspecciones del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) a los laboratorios de la Universidad Johns Hopkins (JHU), que revelan que los monos están encerrados en jaulas estrechas y desoladas, impulsados a arrancarse el pelo aparentemente por el estrés y la devastadora falta de estimulación, y padeciendo condiciones médicas no tratadas.

Las fotos, tomadas por los inspectores del USDA, documentan violaciones de la Ley federal de Bienestar Animal (AWA), que establece las normas básicas para el trato de los animales en los laboratorios. Más importante aún, cada foto muestra claramente que la JHU almacena a los monos y los trata como instrumentos de laboratorio, en lugar de verlos como animales inteligentes y amorosos, capaces de sentir dolor, ansiedad y depresión y que merecen ser libres.

Dentro de JHU...

Los inspectores del USDA encontraron numerosas y preocupantes violaciones al bienestar animal, incluyendo el alojamiento individual de monos en jaulas desoladas y su sufrimiento debido a condiciones médicas no tratadas.

Los monos, animales normalmente nobles y sociables, estaban separados, solos en jaulas metálicas vacías, apenas suficientemente grandes como para poder darse vuelta, sin nada que diera sentido a sus vidas.

Normalmente, monos sociables son enjaulados en aislamiento en JHU, situación que les causa demasiado estrés y una frustración que los abate, y que a veces trae como resultado pérdida de pelo, como se ve en este mono.

El noble mono retratado arriba, que ni siquiera tiene un juguete para jugar y distraerse ante la soledad constante, sufre de alopecia, condición que se refiere a la caída del pelo. El mono también puede estar arrancándose el pelo como resultado del estrés del confinamiento y la ausencia de compañeros con quienes acicalarse, que es lo que hacen los monos a cambio de comida, sexo y amistad.

Otro mono, solo en una jaula metálica inhóspita, también tiene pérdida de pelo a lo largo de la espalda y se extiende hasta las piernas.

La pérdida de pelo se ve en muchas de las fotografías de monos en los laboratorios de JHU. Sus niveles de estrés se disparan en el marco de un laboratorio, donde el aislamiento extremo y las privaciones solo son interrumpidas por humanos impredecibles, que frecuentemente les infligen dolor durante los experimentos.

Este es otro mono noble de JHU, cuyo pelo se ha caído casi por completo. Solo le queda pelo en la cabeza y las muñecas.

En estos entornos austeros, los monos pueden sufrir traumas psicológicos. A menudo caminan de un lado al otro, se arrancan el pelo y se muerden en un intento desesperado por experimentar algún tipo de estimulación ante tantas carencias.

Otro mono de JHU, solo, en una jaula desolada, con pérdida de pelo.

Los monos enjaulados solos, como los han fotografiado inspectores del USDA en los laboratorios de JHU, tienden a exhibir "comportamientos estereotípicos", como movimientos repetitivos, entre ellos caminar de un lado al otro, caminar en círculos, mecerse y balancearse de atrás hacia adelante para aliviar su angustia mental y tratar de lidiar con su ambiente inadecuado.

Esta mona tiene sobrepeso y alopecia severa. Los inspectores notaron que JHU no tenía un plan para tratar ninguno de los dos problemas; simplemente la dejaron sufrir con su bebé en una jaula desolada.

La gente merece saber lo que ocurre tras las puertas cerradas de los laboratorios de JHU, donde los experimentadores conducen crudas pruebas en animales, a menudo financiadas por los contribuyentes. PETA está luchando para exponer estos experimentos a la luz del escrutinio público. Por décadas hemos sabido que los monos necesitan compañía, acceso a espacios al aire libre y mucho más de lo que un laboratorio puede proveer.

Esta es otra foto de la mona y su bebé, ambos sufriendo de alopecia severa, algo que aparentemente ignoró JHU. No había un plan de tratamiento para ninguno de los monos.

El incumplimiento reiterado de la AWA por parte de JHU es vergonzoso.

A continuación, algunas de las violaciones de JHU a las regulaciones federales de bienestar animal, según lo señalado por el USDA:

  • 10 de junio de 2019: un tití murió después de que un trabajador del laboratorio cerrara la puerta de la jaula sobre él, causándole hemorragias y traumatismos en el cuello.
  • 15 de febrero de 2017: Una joven macaca fue encontrada muerta en la parte exterior de su recinto. Su cabeza había quedado atrapada dentro de una pelota utilizada como estimulación, y tenía un hueco hecho por mordidas suficientemente grande como para permitir que su cabeza quedara atrapada. Aunque la necropsia no fue concluyente, la instalación determinó que la muerte posiblemente se debió a la exposición prolongada al frío y al estrés de no poder liberar su cabeza.
  • 12 de julio de 2016: Dos jaulas de babuinos tenían asas de tuberías de agua que ingresaban por la parte superior, creando un posible riesgo de estrangulación; dos bebederos en las jaulas de conejos tenían boquillas de agua que no llegaban completamente al interior de las jaulas, dificultándole a los animales el acceso al agua fresca; tres primates estaban alojados individualmente y no tenían contacto visual con sus compañeros y hubo 17 casos de medicamentos vencidos.
  • 31 de marzo de 2016: La universidad Johns Hopkins recibió una carta de advertencia oficial por no garantizar el bienestar psicológico de los primates. Se observó que ocho primates tenían pérdida de pelo significativa en el momento de la inspección. A algunos de ellos no se les dio un tratamiento adecuado.
  • 28 de enero de 2015: Un conejo murió por asfixia después de ser dejado en una jaula que pasó por una máquina de desinfección a altas temperaturas antes del lavado regular de la jaula.

Qué Puedes Hacer

JHU debe dejar de utilizar y hacer daño a los animales en sus laboratorios, incluyendo el laboratorio dirigido por Shreesh Mysore, quien atormenta a las lechuzas en experimentos cerebrales espantosos e invasivos. Puedes ayudar a terminar con este sufrimiento pidiéndole a JHU que ponga fin a todos sus inútiles y letales experimentos en animales ahora mismo:

Mr.
Christopher S.
Celenza
Krieger School of Arts and Sciences

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