Agencias Federales Usan Tus Impuestos para Torturar Lechuzas en Johns Hopkins, hay que Acabar con Esto

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Actualización: 11 de mayo de 2021
Es oficial: los experimentos en los que Shreesh Mysore destruye los cerebros de lechuzas en la Universidad Johns Hopkins son crueles e inútiles y, de acuerdo con una agencia estatal de Maryland, han sido ilegales durante años.

Después de que suministramos evidencia al Departamento de Recursos Naturales de Maryland (DNR, por sus siglas en inglés) que mostraba que desde 2015 a 2018 Mysore no obtuvo los permisos necesarios para encerrar y torturar lechuzas en su laboratorio, se confirmó que, efectivamente, había infringido la ley… con fondos públicos.

Dada esta flagrante violación a la ley estatal, hemos instado al DNR a que revoque el permiso actual de Mysore de tener lechuzas en su laboratorio y le prohíba obtener permisos futuros.

Aparentemente, Mysore también ha violado los términos de su subsidio, así que también hemos enviado una carta a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) exigiendo que reclamen el dinero del subsidio malgastado en estos experimentos financiados por contribuyentes, porque Mysore no tenía el permiso requerido por ley –dado que los beneficiarios de subsidios de los NIH deben cumplir con las leyes estatales– y le nieguen futuras solicitudes de subsidios.

También hemos exigido que Johns Hopkins acabe con los experimentos de Mysore dada su actividad ilegal, sumado a la naturaleza cruel y sin validez de sus experimentos. (Más detalles a continuación). De hecho, los mismos NIH han reportado que sus experimentos en lechuzas tienen un “potencial de traducción aproximado” muy pobre de apenas el 5% a la salud humana, determinado por la muy baja probabilidad de que sus artículos publicados sean citados en ensayos clínicos o pautas posteriores.

Si Mysore no puede respetar la ley estatal, no debería tener permitido realizar cirugías cerebrales complejas en animales vivos.

Por favor, suma tu voz a la nuestra tomando acción a continuación.

Actualización: 23 de febrero de 2021
Puede que Shreesh Mysore trate a las lechuzas como si fueran piezas de equipamiento de laboratorio insensibles (más detalles a continuación), pero son una especie protegida por la ley. Por lo que los experimentadores en Maryland deben obtener permisos para encerrarlas en sus laboratorios. Sin embargo, cuando PETA pidió evidencia de los permisos de Mysore a través de la Ley por la Libertad de Información, descubrimos que faltaban los permisos de los años 2015 a 2018. Aparentemente, ni Mysore, ni nadie más en el laboratorio se molestaron en solicitarlos.

Si los experimentadores no pueden siquiera molestarse en presentar una simple documentación en el estado, no debería permitírseles realizar cirugías cerebrales complejas en animales vivos. Dada esta aparente violación flagrante a la ley estatal, enviamos una carta al Departamento de Recursos Naturales de Maryland, instándolos a revocar el permiso actual de Mysore para tener lechuzas en su laboratorio y a prohibirle obtener cualquier tipo de permiso en el futuro.

También enviamos una carta al Instituto Nacional del Ojo, pidiendo que corte el financiamiento con fondos públicos para los horribles e inútiles experimentos en lechuzas de Mysore.

Actualización: 7 de octubre de 2020
PETA obtuvo evidencia condenatoria que muestra que el experimentador Shreesh Mysore, de la Universidad Johns Hopkins (JHU), parece haber violado la ley de Maryland al no obtener el permiso requerido por ley para poseer aves protegidas para sus experimentos cerebrales invasivos. Además, recientemente admitió que los traumáticos métodos que usa en sus experimentos podrían arrojar resultados engañosos.

Traducción: Los experimentos de Mysore aparentemente son ilegales e inútiles, y él lo sabe.

PETA ha enviado quejas al Instituto Nacional del Ojo –que financia este fiasco– y a JHU, pidiendo a ambas instituciones que acaben con esta ciencia basura.

Actualización: 17 de marzo de 2020
Hoy, PETA envió una carta a la Universidad Johns Hopkins (JHU) y publicó reportes y fotografías condenatorios obtenidos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que revelan hasta qué punto sufren los animales encerrados en los laboratorios de la universidad como resultado de la negligencia, incompetencia y la impactante desconsideración por sus vidas.

Las violaciones de JHU a la Ley federal de Bienestar Animal incluyen encerrar solos a los monos, que son animales altamente sociales, en jaulas desoladas sin ningún enriquecimiento, además de la alta cifra de muertes horrorosas padecidas por animales encerrados en la escuela. En una oportunidad, un trabajador cerró la puerta de una jaula sobre un mono tití, matando al animal. En otra, una mona fue hallada muerta con la cabeza atorada dentro de una pelota usada como “enriquecimiento”.

Y además, en vista del cierre del campus por la pandemia por COVID-19, JHU ha ordenado que los experimentadores identifiquen a los “animales críticos a ser mantenidos”, lo que presuntamente condujo a la matanza masiva de innumerables animales que no son considerados “críticos”, y nos preguntamos entonces: ¿por qué estos animales fueron forzados a padecer pruebas crueles y dolorosas en primer lugar?

Ahora más que nunca, es de suma importancia que el laboratorio de Shreesh Mysore sea cerrado para que las lechuzas encerradas ahí puedan ser enviadas a un santuario.


Publicación original:
Digamos que quieres ayudar a encontrar un tratamiento eficaz para las personas con trastornos de la atención.

Tu primer pensamiento, naturalmente, sería reproducir a un montón de lechuzas, abrirles el cráneo, atornillar y pegarles dispositivos de metal en la cabeza, abrirles los ojos con abrazaderas, sujetarlas por hasta 12 horas y bombardearlas con luces y sonidos para desorientarlas hasta que les revuelvan el cerebro. Cuando las aves no puedan soportarlo más, por supuesto las matarías porque ya no te servirían más.

¿No? Claro que no. Esto suena a una pesadilla de la Inquisición, o del laboratorio del Dr. Frankenstein.

Photograph of a white and brown barn owl.

Pero eso es exactamente lo que el experimentador Shreesh Mysore está haciendo en la Universidad Johns Hopkins hoy día. Ha estado haciendo daño a lechuzas de esta manera desde el 2013, y ahora, intenta matar entre 50 y 60 más de la misma manera, pretendiendo así que este tormento representa algo valorable para los humanos con trastornos de la atención como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Y ha sido financiado –por más de 1.5 millones de dólares de contribuyentes– por el Instituto Nacional del Ojo (NEI), una agencia federal que es parte de los Institutos Nacionales de Salud.

Aquí es donde va el dinero de los contribuyentes, y efectivamente convierte a los ciudadanos estadounidenses en partícipes del tormento al que Mysore somete a las lechuzas, nos guste o no.

No tiene que ser así. El NEI debería estar financiando ciencia relevante a los humanos, que beneficie a pacientes reales que sufren de condiciones debilitantes, no despilfarrar dinero precioso destinado a la investigación en experimentos demenciales de ciencia basura en los que lechuzas inteligentes y amorosas son torturadas y asesinadas.

Toma acción hoy diciéndole al NEI que es hora de cortar el financiamiento a los crueles experimentos de Mysore en lechuzas.

Dr.
Santa
Tumminia, Ph.D.
National Eye Institute

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