PETA ofreció reubicación en un santuario, pero el experimentador mató a los babuinos

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Durante décadas, sometió a babuinos embarazadas a múltiples cirugías, extirpando y matando a sus fetos. Cuando la agencia federal intervino para detenerlo, este experimentador mató a los animales. Ahora tenemos que detenerlo.

¿Quiénes eran los babuinos?

Los experimentos

El experimentador de Eastern Virginia Medical School (EVMS, por sus siglas en inglés), Gerald Pepe, ha pasado 50 años inseminando a las sensibles y sociales babuinos oliva, inyectándoles varias hormonas y luego extirpando y matando a los fetos, sometiendo a cada hembra a hasta seis cesáreas. Nada de este espectáculo de terror ha ayudado alguna vez a los humanos, pero eso no ha detenido los experimentos ni la financiación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

En 2023, el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA, por sus siglas en inglés) tomó una acción poco común que revela cuán enfermizo es este estudio: la agencia revocó el permiso del EVMS para someter a las hembras babuinos embarazadas a más de una cirugía mayor e invasiva de la que se esperaba que se recuperaran.

Debido a esto, cinco babuinos (Jemma, Alissa, Cookie, Tara y Toya) ya no eran útiles para Pepe, de 81 años, quien ha estado haciendo esto a los babuinos desde mediados de los años 1980. Sabíamos que teníamos que actuar.

Alissa murió poco después de que el USDA actuara. Había perdido el 18% de su peso corporal tras su primer embarazo y cesárea. EVMS no había logrado abordar esta dramática pérdida de peso. Sin embargo, fue inseminada de nuevo y sometida a una segunda cesárea. Murió por aspiración tras la cirugía.

PETA encontró de inmediato lugar en un santuario de buena reputación para reubicar a los otros cuatro babuinos. Hablamos con legisladores estatales y contactamos a la Junta de Visitantes de EVMS (el organismo que supervisa la facultad de medicina) y ofrecimos trasladar a Jemma, Cookie, Tara y Toya al santuario, que estaba listo para recibirlas de inmediato. Allí supimos que estos animales, que habían padecido una miseria absoluta, tormento psicológico y dolencias fisiológicas en el laboratorio de Pepe, finalmente podrían experimentar algo parecido a una vida real.

Pero la Junta de Visitantes de EMVS no hizo nada y, sin siquiera responder a nuestra oferta, Pepe mató rápida y silenciosamente a los cuatro babuinos. PETA ahora pide su despido y el cierre del laboratorio. Por favor, actúa a continuación para ayudar.

En los laboratorios de EVMS, babuinos inteligentes y sensibles están confinadas en pequeñas jaulas de acero inhóspitas, donde muestran una profunda angustia psicológica a través de comportamientos estereotipados como caminar de un lado a otro, morder las barras de la jaula con tanta desesperación que desgastan sus dientes, acicalarse excesivamente y automutilarse.

Actúa ahora

Jemma, Cookie, Tara y Toya

Jemma tenía 6 años cuando llegó al EVMS procedente del Centro Nacional de Investigación de Primates del Suroeste en 2011. Encerrada en un aislamiento casi constante y privada de todo lo que es natural e importante para su especie, comenzó a arrancarse el pelo y a morder los barrotes de la jaula, comportamientos indicativos de angustia psicológica extrema. Los registros revelan la magnitud de su sufrimiento: se documentaron lesiones cutáneas, desgarros genitales y lesiones traumáticas, incluida la falta de dedos. Encontró consuelo brevemente cuando uno de los muchos bebés que los experimentadores la obligaron a tener, un bebé llamado Boo, estuvo con ella pocos meses. Pero Boo fue separado de su madre en 2018, con solo 8 meses de edad, después de lo cual Jemma volvió a autolesionarse.

En 2019 y 2020, Jemma fue sometida a dos cesáreas, ambas realizadas en el primer trimestre de sus embarazos. Solo un año después, la volvieron a inseminar. Le inyectaron diariamente un medicamento conocido por inducir convulsiones en animales y, al menos en una ocasión, un trabajador del laboratorio encontró que no respondía después de que le administraran el medicamento. Presuntamente, existían procedimientos que describían lo que se debía hacer para enfrentar tal emergencia, pero no hay registros que indiquen que se siguieron. No hay registros que demuestren que Jemma haya recibido ningún tratamiento veterinario. Se recuperó de la convulsión y luego fue sometida a una tercera cesárea dos días después. Esta se realizó “cerca del término” y su bebé murió tras la cirugía.

Jemma fue asesinada el 13 de febrero de 2024.

Cookie fue comprada en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma (OUHSC, por sus siglas en inglés) cuando tenía 15 años. Usada como “reproductora”, fue inseminada reiteradamente y le quitaron a sus bebés repetidamente. Mientras estuvo en OUHSC, Cookie sufrió cuatro abortos y siete nacimientos vivos. Después de su traslado a EVMS, experimentó fluctuaciones de peso y sus resultados de laboratorio indicaron miocardiopatía y un trastorno en los glóbulos rojos.

Cookie fue asesinada el 21 de marzo de 2024.

Tara y Toya fueron trasladadas desde el Instituto de Investigación Biomédica de Texas a EVMS cuando tenían 6 años. Los registros de Tara incluyen anotaciones sobre pérdida extensa de pelo, masticar jaulas, acicalamiento excesivo y amputaciones parciales de dedos. Durante un período de 10 semanas en 2017, la sedaron al menos 26 veces para extracciones de sangre y manipulaciones experimentales, y fue obligada a padecer tres biopsias vaginales en el transcurso de seis semanas en 2018. La mayoría de sus bebés murieron o fueron asesinados. Le quitaron el único bebé viable el día que nació y lo colocaron en una incubadora.

Tara fue asesinada el 21 de marzo de 2024.

Toya sufría de dolorosos problemas dentales causados por el esmalte dental fino y las encías agrandadas, y estas condiciones requerían múltiples exámenes dentales y extracciones de dientes. Sufrió heridas en las manos debido a peleas con otros compañeros de jaula estresados y sometidos a privaciones. De seis embarazos, solo dos de los bebés de Toya sobrevivieron y ambos le fueron arrebatados. De los que no sobrevivieron, uno murió y otro fue asesinado en el útero, uno fue abortado espontáneamente y otro fue encontrado muerto en la jaula de Toya a la semana de vida.

Toya fue asesinada el 13 de febrero de 2024.

Cientos de cadáveres

Además de Pepe, desde 1980 Eugene Albrecht (actualmente en la Universidad de Maryland–Baltimore) ha usado babuinos oliva para supuestamente estudiar el rol de las hormonas durante el embarazo. En 2021, la Universidad de Maryland–Baltimore también fue citada por el USDA por realizar múltiples cirugías mayores de supervivencia en babuinos embarazadas sin justificación científica ni aprobación de la agencia.

En los experimentos, inseminan hembras de babuino y las someten a inyecciones diarias de hormonas durante por hasta 70 días. A lo largo de sus embarazos, son sedadas repetidamente para extraerles sangre y sometidas a biopsias musculares (anteriormente incluidas biopsias vaginales), pruebas cardíacas y metabólicas. Sus fetos se extraen en diferentes etapas del embarazo, algunos hasta nueve días antes de su pleno desarrollo.

El actual conjunto de experimentos en EVMS (financiado a través de una subvención del NIH otorgada a Albrecht) usa 156 babuinos, con 63 fetos extraídos de sus madres, testeados y asesinados. Se permitirá que nazcan otros 40, solo para que puedan ser usados en otros experimentos.

Pepe y Albrecht han admitido que las manipulaciones hormonales usadas en sus experimentos están “asociadas con una pérdida del 20% debido al aborto espontáneo o al fallo de crecimiento de los recién nacidos”. Estimaron que sus estudios requerirían “un total de 70 embarazos” durante un período de cinco años.

Fuera de la ley

Según la Ley federal de Bienestar Animal, es ilegal que los experimentadores sometan a un animal a más de una cirugía mayor e invasiva de la cual se le permite al animal recuperarse (llamada “cirugía de supervivencia”) sin justificación científica o permiso de las autoridades federales. Pero el USDA sorprendió al EVMS realizando múltiples cirugías a los babuinos, todas sin permiso. En 2021, la agencia citó a la facultad por ello. Luego, EVMS solicitó una exención para que los experimentadores pudieran continuar sometiendo a los babuinos a “cirugías mayores de supervivencia” una y otra vez.

El USDA concedió a EVMS la excepción, con dos pequeñas y sencillas estipulaciones:

  1. Las cirugías deben realizarse de acuerdo con el experimento.

  2. El comité de supervisión del laboratorio de la escuela debe evaluar el bienestar de los animales y los métodos y procedimientos al menos cada seis meses.

Qué puedes hacer

¡ACTÚA para presionar a EVMS para que ponga fin a estos experimentos crueles e inútiles enviando hoy una carta al rector de la Junta de Visitantes de EVMS!

Betty
Bibbins, MD
EVMS

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