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PETA obtuvo documentos que revelan que el experimentador de Johns Hopkins, Shreesh Mysore, corta los cráneos de lechuzas, inserta electrodos en sus cerebros, las obliga a mirar pantallas durante horas al día y las bombardea con ruidos y luces… todo ello mientras pretende que esto puede decirnos algo sobre el trastorno por déficit de atención en humanos.

Esta lechuza es una de los muchas encerradas en el laboratorio de Shreesh Mysore, donde les abren el cráneo y les atornillan dispositivos metálicos en la cabeza en experimentos impulsados por la curiosidad sin relevancia para la salud humana.
Financiado por la Universidad Johns Hopkins y por dinero de los contribuyentes a través de los Institutos Nacionales de Salud por un monto de más de $3.7 millones, Mysore pretende usar entre 50 y 60 lechuzas solo en esta serie actual de experimentos dolorosos, incluidas 6 aves simplemente para la práctica quirúrgica de su personal.
Lo que Shreesh Mysore les hace a las lechuzas
Mysore corta los cráneos de las lechuzas para exponer sus cerebros. Luego, atornilla y pega dispositivos metálicos en sus cabezas. Las lechuzas padecen entre dos y tres cirugías invasivas antes de que Mysore las use en experimentos. Estas aves, cazadoras nocturnas que volarían grandes distancias en su hábitat natural, son forzadas dentro de tubos de plástico o chaquetas de sujeción tan apretados que no pueden mover sus alas mientras Mysore las bombardea con sonidos y luces y mide su actividad cerebral. En algunos experimentos, inmoviliza a lechuzas completamente conscientes durante muchas horas.
Durante estos experimentos, introduce electrodos en sus cerebros mientras las aves están completamente conscientes, mutilándoles el tejido cerebral tan severamente que quedan “inservibles” para él, momento en el que las mata.
Mysore admite que experimentar en lechuzas cuyas cabezas están quirúrgicamente fijadas en su lugar podría “cambiar la forma en que el cerebro resuelve problemas, y podríamos interpretar mal lo que está sucediendo o malinterpretar si lo hacemos en animales con la cabeza fija”. Aun así, eso es exactamente lo que hace: fija pernos en los cráneos de las lechuzas para inmovilizar sus cabezas.

Torturar lechuzas no ayuda a humanos
“El hecho de que las lechuzas y los humanos hayan evolucionado de manera distinta significa que es muy poco probable que los hallazgos de Shreesh Mysore sobre lechuzas tengan alguna relevancia para humanos. Mysore intenta promover la visión de que todos los animales son básicamente similares, al referirse en el sitio web de Johns Hopkins a ‘el cerebro’, como si todas las especies compartieran un cerebro similar. Sin embargo, cada linaje ha experimentado su propia historia de adaptación y especialización independiente. La negativa a reconocer las diferencias entre especies viola conceptos biológicos básicos”.
—Dra. Pandora Pound, científica de investigación independiente
Mysore afirma que sus experimentos podrían ayudar a los humanos, pero, a diferencia de nosotros, las lechuzas tienen sistemas auditivos y visuales muy desarrollados, especializados en la selección de objetivos. Bombardear a estos animales con estimulación artificial mientras se mide su actividad cerebral en una situación angustiante y completamente antinatural no ayuda en nada a avanzar en nuestra comprensión del trastorno por déficit de atención (TDA) humano. Los científicos que han entendido que estamos en el siglo XXI están estudiando a personas con TDA mediante técnicas sofisticadas de neuroimagen, como resonancia magnética funcional (fMR, tomografía por emisión de positrones (PET), estimulación magnética transcraneal (TMS) y electroencefalografía (EEG). Los datos de estos métodos de investigación sin animales ya han contribuido al desarrollo de tratamientos eficaces para el TDA.
Ayuda a poner fin al tormento de las lechuzas
Se presume que la financiación federal destinada a los crueles experimentos de Shreesh Mysore podría agotarse el 31 de mayo de 2026. Por favor, actúa HOY exigiendo a los funcionarios federales que dejen que esta financiación expire y rechacen cualquier nueva solicitud de fondos para experimentos crueles e inútiles en lechuzas.
Después de actuar, verás una forma sencilla de compartir esta información. ¡Por favor, pídeles a cinco amigos o familiares que se sumen a esta campaña!