El CEO de Eli Lilly se Niega a Dejar de "Casi Ahogar" Animales Pequeños

UN LAB Middleware Label: Title Ends

 

Actualización: 13 de enero de 2020
El CEO de Eli Lilly, David Ricks, debe creer que con dejar a su empresa hacer declaraciones engañosas, conseguirá que PETA y nuestros compasivos simpatizantes disminuyamos nuestra presión para que prohíban las crueles y desacreditadas pruebas de nado forzado.

Debería pensarlo dos veces.

Recientemente, Eli Lilly ha declarado públicamente que no ha utilizado la prueba "durante algún tiempo". Pero comprobamos los datos: la compañía ha documentado en artículos académicos publicados, que ha usado cerca de 3.500 ratas y ratones en la prueba de nado forzado. Es decir, casi 3.500 animales han sido obligados a nadar desesperadamente para salvar sus vidas en un experimento que no es más predictivo que el lanzamiento de una moneda. Y la compañía publicó la realización de este tormento recientemente: en marzo de 2019. Dado que estos son sólo los reportes que se han publicado, es probable que haya realizado muchas más pruebas de nado forzado que no fueron publicadas en artículos académicos.

Ricks necesita dejar de engañar al público y seguir el ejemplo de sus más inteligentes competidores y prohibir la prueba de nado forzado inmediatamente. ¿Se lo dirás a continuación?


La llamada “prueba de nado forzado” es un experimento utilizado ampliamente, el cual es tan cruel como inútil. En esta prueba, los experimentadores colocan ratones, ratas, cobayos, hámsteres o gerbillos en contenedores sin escapatoria llenos de agua. Los animales en pánico tratan de escapar intentando escalar por las paredes de los cilindros o hasta se sumergen en el agua buscando una salida. Nadan furiosamente, desesperados por mantener sus cabezas fuera del agua. Posteriormente, comenzarán a flotar.

 

Parte de esta prueba ha sido realizada por lo menos desde 1950, cuando el infame experimentador de la Universidad Johns Hopkins, Curt Richter, forzó a ratas a nadar dentro de cilindros llenos de agua hasta que se ahogaron. Se popularizó en 1977 por un experimentador llamado Roger Porsolt, quien la llamó “prueba de comportamiento de desesperación”. Porsolt descubrió que a las ratas a las que se les suministró antidepresivos batallarían y nadarían por más tiempo que otras ratas antes de que comenzaran a flotar, y concluyó que aquellas que nadaron por menos tiempo se encontraban en un estado de “desesperación”. Pero, la prueba ha sido fuertemente criticada por otros científicos que sostienen que el flotamiento no es una señal de desesperación sino una señal positiva de aprendizaje, conservación de energía y adaptación a un nuevo ambiente.

Más de 40 años después, en laboratorios de universidad y farmacéuticos, a los animales se les suministra medicamento y se les coloca en cilindros con agua para que los experimentadores puedan medir por cuánto tiempo se esfuerzan.

En conjunto, los gigantes farmacéuticos Abbott Laboratories, Bristol-Myers Squibb y Eli Lilly han sometido por lo menos a 5,461 ratones, 1,066 ratas, 748 gerbillos y 305 cobayos a la cruel prueba de nado obligado, como se documentó en 45 artículos y 16 solicitudes de patente en los últimos 30 años. Los científicos de PETA identificaron 47 componentes que estas publicaciones describen haber sido probados en los animales y descubrieron que, aunque 36 de ellos mostraron promesa de tener características antidepresión utilizando esta anticuada prueba de nado forzado, ninguno de estos componentes está aprobado actualmente para tratar la depresión en humanos.

La prueba de nado forzado no predice con exactitud si un medicamento funcionará como antidepresivo para el humano. Los componentes que no están prescritos como antidepresivos para humanos, como la cafeína, han dado en la prueba un resultado positivo en cualidades antidepresivas y otros que son prescritos para humanos han resultado negativos. Lo más importante es que los nuevos componentes antidepresivos que pueden funcionar en humanos puede que sean abandonados porque no probaron ser efectivos en esta prueba en animales extremadamente defectuosa. Incluso el Prozac, éxito de ventas de Eli Lilly, no ha arrojado resultados consistentes en las pruebas de nado forzado.

En conclusión, la prueba de nado forzado es mala ciencia. Estos experimentos no hacen más que aterrorizar a los animales y retrasar el desarrollo de tratamientos nuevos y efectivos que son necesitados con tanta urgencia.

¡Tras conversaciones con PETA, Johnson & Johnson, Bayer, GlaxoSmithKline, AbbVie Inc., Roche, AstraZeneca, Novo Nordisk A/S, Boehringer Ingelheim, Pfizer y Bristol-Myers Squibb anunciaron que ya no conducirán o financiarán esta cruel prueba!

Pero David Ricks, CEO del gigante farmacéutico Eli Lilly sigue rechazando la ciencia moderna aferrándose a esta ridícula prueba. Por favor, dile lo que opinas al respecto, tomando acción a continuación. Después deja un comentario en su cuenta de Instagram, @davearicks, instándolo a prohibir la prueba.

Si tomas alguno de los siguientes medicamentos, por favor, haz clic aquí para tomar acción como cliente de Eli Lilly.

  • Alimta
  • Basaglar
  • Cialis
  • Cymbalta
  • Cyramza
  • Emgality
  • Erbitux
  • Forteo
  • Humalog
  • Humulin
  • Jardiance
  • Olumiant
  • Prozac
  • Strattera
  • Taltz
  • Tradjenta
  • Trulicity
  • Verzenio
  • Zyprexa
Mr.
David A.
Ricks
Eli Lilly and Company
Dr.
Daniel
Skovronsky, M.D., Ph.D.
Eli Lilly
Mr.
Patrik
Jonsson
Lilly USA - Eli Lilly and Company

¡Haz Algo!

Todos los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios. 

Deseo suscribirme al siguiente e-mail:

Al enviar este formulario, estás aceptando la recopilación, almacenamiento, uso y divulgación de tu información personal de parte nuestra de acuerdo a nuestra política de privacidad, así como la recepción de correos electrónicos de parte nuestra. Prometemos no dar tu dirección de correo electrónico o número de teléfono a ninguna organización no afiliada a PETA. Puedes leer nuestra política de privacidad completa.